miércoles, 20 de abril de 2011

¿EL CURRÍCULO O *LA CURRÍCULA? ACLARACIÓN NECESARIA

A Olga Isuiza

Es común escuchar a docentes, periodistas, políticos y otros hablar sobre *la currícula  por el currículo (plan de estudios), y he aquí el detalle, se tiene un gran desconocimiento del uso de este latinismo. Revisemos un poco.
Martha Hildebrandt en su libro El habla culta (o lo que debiera serlo), del 2003, en el artículo “*La currícula” escribe lo siguiente: “La currícula no es una expresión correcta en español. Currícula es, en latín, el plural del sustantivo neutro curriculum”, y claro, al no haber plural neutro en español la lingüista recomienda lo siguiente:
a) Utilizar “… un masculino plural y llevar los modificadores correspondientes: los currícula, esos currícula, currícula aprobados”.
b)  Pero si estas locuciones nominales no nos suenan bien, podemos: “Usar la forma castellanizada como masculino singular, que sí admite la s del plural: el currículo, los currículos; un mal currículo, los currículos aprobados”.
Ahora, en el Diccionario Panhispánico de Dudas, 2005, en el artículo “Currículum Vítae”, dice “… no debe usarse el plural latino *currícula. Tampoco es aceptable el empleo de *currícula como sustantivo femenino con el sentido de plan de estudios”. En el mismo artículo se lee: “El primer elemento de esta locución [currículum vítae] se ha hispanizado en la forma currículo, con un plural regular currículos”, esta voz se usa con los significados de ‘currículum vítae’, ‘historial personal’ y ‘plan de estudios’.

Como podemos darnos cuenta, la Real Academia Española difiere con Hildebrandt en lo que al uso del latinismo currícula se refiere (los currícula, esos currícula, currícula aprobados), ya que no recomienda su uso. Y la posición de la RAE, vuelve a reafirmarse en la Nueva Gramática de la Lengua Española, 2009 (Volumen I), donde se lee lo siguiente: “Por influjo del inglés, se percibe cierta tendencia a usar en español algunos plurales latinos acabados en –a, como córpora, currícula, data, media, memoranda, referenda, que no se recomiendan. Se prefieren en su lugar o bien los plurales invariables (el corpus / los corpus) o bien los correspondientes a las formas adaptadas en –o”. Donde sí hay coincidencia es en el uso de la forma hispanizada currículo y su respectivo plural.
En conclusión: no debe usarse la expresión *la currícula para referirnos al “plan de estudios”, para eso tenemos currículo, y si queremos hablar de varios “planes de estudios” existe el plural currículos (no es aceptado el plural *currículums tomada del inglés). Hasta pronto.

LA COMPRENSIÓN LECTORA: ESE ANIMAL PERVERSO

A partir de los magros resultados en las distintas evaluaciones a los estudiantes se viene aplicando en el Perú una andanada de proyectos, programas, capacitaciones, exámenes, entre otros, que buscan mejorar la calidad educativa.
Esto ha llevado, en el caso de la comprensión lectora, a que el estado invierta mucho dinero en mejorar dicha capacidad. De ahí que como “castigo”, al maestro se lo trate como analfabeto y se le imponga capacitaciones, según el ministerio correspondiente, para lograr que comprendamos cuando leamos. Y qué decir de los estudiantes, se les critica porque no pueden resolver un bendito cuestionario que no mide nada, salvo que sigue llenando el bolsillo de muchos que se benefician con esta “campaña” (funcionarios, editoriales, capacitadores, instituciones dedicadas a este rubro), ya lo decía el escritor argentino César Aira en una entrevista:
Ahora se ha puesto de moda eso, promover la lectura. Hay hasta fundaciones que se dedican a eso. Yo sospecho que todos los que hacen ese trabajo, y cobran muy buenos sueldos por hacerlo; no leen nunca.1
Ciertamente, al parecer hay gente que saca muy buena tajada de todo esto, y buscarán que se siga manteniendo el estado de cosas para seguir obteniendo buenas comisiones.
Todo esto conlleva a que se tenga una visión errada de la lectura (en la situación en la que estamos hoy, dejemos de hablar por algún tiempo de la comprensión lectora y concentrémonos en la lectura misma), por tal motivo habría que darle otro derrotero, como lo propone Javier Arévalo en su artículo “La comprensión lectora es solo un síntoma, no es la enfermedad”:
El enfoque ha tenido un error de origen: que un niño no comprenda lo que lee es un síntoma, no es la enfermedad. Es como si mañana 5 millones de niños tuvieran fiebre y combatiéramos esa temperatura elevada con baños de agua fría y con capacitaciones a padres y maestros en cómo bañar con agua fría y en cómo evitar que lloren cuando lo hacemos y qué debemos decirles para reconfortarlos.
Pero la fiebre es [un] síntoma, al día siguiente volverán a tenerla si no atacamos la enfermedad.
Y la enfermedad es evidente: los niños no comprenden lo que leen porque nunca leen.2
Arévalo nos aclara el panorama al identificar el verdadero problema en el que nos encontramos, de ahí que surge la necesidad de acercar el libro a los niños y, por cierto, también a los maestros, y esto implica una nueva ley del libro (la que existe es elitista) que permita abaratar los precios de este, en el Perú comprar libros (originales) es un lujo, y esto acarrea un problema con respecto a la lectura como lo remarca Luis Miranda:
Pero, hay otras aristas del problema, por ejemplo, la social: si los padres trabajan y apenas les alcanza para comer, cómo pensar que van a comprar libros […] ¿Quién puede familiarizarse con la lectura si no tiene un libro a la mano?3
Entonces, resolver el problema desde la comprensión lectora no acarreará ninguna solución, a las justas se podrá maquillar los resultados o buscar soluciones fantásticas que no solucionarán nada.
Por tal motivo es necesario que los niños encuentren el gusto por la lectura, cambiemos el hábito en los estudiantes, por lo menos hasta el nivel universitario, dejemos ya de estar pidiendo más datos, estadísticas, cuando sabemos de antemano los resultados. Hay muchos que se creen con el derecho de dar soluciones sin tener experiencia previa con los estudiantes de los distintos niveles, y por otro lado hay una dejadez y estupidez de parte de las autoridades correspondientes, que jamás van a resolver el problema, pues los cargos claves los otorgan a su gente (que seguramente jamás lee) tan solo por favores políticos.
Por lo tanto, debe priorizarse la lectura, solamente la lectura, dejemos de estar pensando en los resultados de las evaluaciones, dejemos de estar pensando en que los estudiantes no comprenden, eso ya lo sabemos, dejemos de combatir la fiebre, combatamos la enfermedad, primero busquemos la manera de acercar el libro (el libro entendido como novela, poemario, cómic, sudoku, manual, historia, crucigrama,…) a todos. Si queremos ser serios, debemos partir de cero y aceptar los resultados de las evaluaciones de manera gradual, y plantearnos que el verdadero resultado se dará el 2021, tracemos esa meta, no vamos a solucionar las cosas de la noche a la mañana, la solución debe darse paulatinamente, pero de manera consistente.
1      Leer la entrevista completa aquí
2     Tomado de su blog YoLeo.
3     MIRANDA, Luis: La enseñanza del castellano en el Perú: problema y posibilidad. Lima, Juan Brito – Editor, 2007.